sábado, 25 de junio de 2011

El viaje de la vida

Tomamos decisiones que creemos lógicas cuando emprendemos un viaje.
Dirigimos todas nuestras actividades en torno a un objetivo central: gozar de la belleza de ese lugar visitado junto a la compañía de los que amamos.
No pretendemos que ese lugar se acuerde de nosotros, ni de las huellas que dejamos.
Aprovechamos cada minuto sin prisas, conscientes de las limitaciones de nuestro tiempo.
A nadie se le ocurre adquirir y cargar pertenencias que no podrá llevarse de vuelta a casa.

Imaginemos pues que toda nuestra vida fuera un viaje.

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