lunes, 14 de julio de 2014

CAMINANTE, NO HAY CAMINO




Antonio Machado decían
que barajaba lo real y lo soñado,
la poesía de la melancolía,
“Soñar nuestro sueño”, soñar algo.
Yo no conocí
a Antonio Machado.
En su fotografía se refleja
un excelso vislumbrar cansado.
Parece un verso monótono
anhelando, desde su pedestal,
un cambio. Decían que buscó
por los campos perdidos
esperando encontrar algo.

Soñaba su sueño, soñaba algo.

Yo no sé quién soy
y llego a casa silenciado
aunque considere que proclamo
que esta tierra no tiene remedio,
tanto egoísmo, tanta opresión
al proletariado…
Podría ser Antonio Machado
sin saberlo, a pesar de estos versos malos
sobre una historia reiterada
en la que contribuyo a diario;
podría contar que tengo un sueño,
creer en eso, creerme algo...
El proletariado no me conoce:
quizá tampoco les importe Machado 
dada su precariedad
pero es mi homenajeado,
y no hay muchas verdades que decir
que puedan arreglar la vida.

Todo sigue como siempre, se ríe a mi lado.
No le he visto nunca así, maestro.
Y contesta que mejor no hablar del canon.

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