lunes, 24 de diciembre de 2018

PUPILA AZUL

Al final he decidido publicar mis poemas y mis novelas en Amazon bajo el pseudónimo de Pupila Azul.

Existían muchas razones para no hacerlo en estos tiempos que corren... aunque esa pequeña valla nunca ha desalentado mi empeño: desde hace años tuve la suerte de comprender que mientras escribía  iba desplegando un abanico de opiniones, posiciones y contradicciones ocultas para mí mismo. Ya había experimentado algo similar (con menor intensidad y frecuencia) en la lectura de buenos libros (¿no es esa una gran definición?). Cuando se ama una pasión con tanta fuerza el viaje hacia la verdad nunca se hace largo. Sin embargo, con frecuencia caemos en el error de pensar que todos amarán esa verdad con la misma fuerza que nosotros. Y no es así, desgraciadamente. La mayoría se conformaran con una dosis de mentira poco sofisticada y comodidad para ahorrarse el esfuerzo de buscar más allá. No estoy culpando a nadie, simplemente enuncio una realidad (yo mismo me conformo con muchas otras posibilidades): no podemos profundizar en todo; hay infinitos caminos que seguir y quizá sólo podamos avanzar en un par de ellos como mucho. La vida es corta y cada uno la gasta como quiere y puede, faltaría más...

Pero a los que amamos la literatura, leer nos imprime una energía (tanta energía) arrolladora y una necesidad de liberarla a la vez, como si hubiésemos contraído una deuda, como las dos caras de una misma moneda, de modo que el conocimiento que he ido adquiriendo (la posición que ocupa mi ser entre todas las frecuencias de la vida) reclama expandirse al exterior disfrazado de mis propias palabras. Entonces es cuando interviene mi razón que musita: ya hay demasiados libros para tan pocas palabras. Sin embargo, tampoco podemos resignarnos al ya no queda nada que contar... ¡Existen tantas cosas por saber de nosotros mismos y no sabemos ni el modo ni cuando las aprenderemos!... Si logramos aprenderlas, claro.

Cuando un escritor se descubre a sí mismo (un buen libro) también nos ayuda a descubrirnos en él a cada uno de sus lectores y éste sí que es un viaje alucinante: asistir a un lugar tan familiar como inusitado (a pesar de que lo guardábamos en el interior, nos habíamos olvidado de explorarlo).

Así que, ya está decidido. Ya estoy en marcha. Poco a poco, iré colgando todas mis novelas y poemas que he ido escribiendo para definirme como soy ahora. Lo sé: definirse no es fácil... Quizá jamás encuentre todas las coordenadas (¿cuántas dimensiones hay?) porque si las hallara tal vez estaría en posesión del sentido de la vida... Seguro que diré muchas cosas que ya habéis leído pero (precisamente por la individualidad de la que estamos hablando) serán dichas a mi manera, acorde a mi posición inefable.

Y podría valer la pena. No lo sé.  Aunque sólo sea una persona quien lo lea, si acaba inspirándole...
A mí ya me ha servido.

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