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domingo, 4 de agosto de 2019
Qué se gana al pensar
Si soy honesto conmigo, muy pocas respuestas parciales he logrado después de tanto preguntarme. Parece que la artificiosa razón no nos permite indagar en los tuétanos de nuestra existencia. Sobre la vida, ¡ah, la vida!... me aventuraría a resumirlo todo en una sola conclusión: no hay q tomársela en serio, hay que deslizarse más que cavar sobre ella. Sobre la muerte tan definitiva, en cambio, no se nos permite (paradójicamente) ninguna conclusión. Llegado a este punto, es inevitable plantearse qué he ganado (si existe alguna ganancia acumulable en nuestro periplo) respecto a los que menos piensan, es decir, los que aprovechan el paisaje borrando de su horizonte cualquier interrogante. Qué se puede ganar. Nada. Entonces... ¡que diabólico entretenimiento resulta la inteligencia... poder ver las mentiras y ser consciente de que no vas a derrotarlas nunca! ¡Preferiría mil veces ignorar el campo de batalla, flotar entre los vencidos soñando con la victoria imposible, ser feliz en la inconsciencia del engaño!
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