domingo, 13 de enero de 2013

¿Perfeccionismo?

¿Por qué me castigo tanto ante cada equivocación? ¿De dónde surge mi afán perfeccionista? Obviamente, pudo germinar en la competitividad social que nos rodea... sin embargo, yo sé que a casi nadie afectarán mis fracasos. A estas alturas de mi vida, ya conozco mis dimensiones: no soy nadie. Me enfado, me exijo como si se tratara de una conducta atávica. Esa búsqueda infinita de la perfección, si existe una meta objetiva, tiene sentido pero cuando sólo hallamos un camino sin posibilidad de volver atrás ni capacidad de predecir el fin...

Mi vida debería ser una sucesión de errores tras la sombra de un sueño. Sin embargo, (quizá falte un sueño) a veces sólo logro convertirla en un ejercicio perfecto de caligrafía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario