El
recuerdo comprime los detalles
Pasó, en el inconsciente
paso
De una nube infantil
Sobre un granizado de limón,
El resumen de nuestra vida.
Las cenizas de mi mente
Que cobijan el olvido
formularon un muchacho que
fui,
unos amigos que sonreían.
Una escuadra de vasos y
risas
Desfilaban con un cabo de
ilusiones
Y una cita increíble
Esperaba a cada uno fuera de
vista.
Entonces pensábamos que
mañana
amaríamos un imposible
mientras regalábamos
esperanzas
A la juventud de la muerte.
El aire sabía a melocotones
robados
En un dúo de motocicleta.
Fue durante el licor
De la noche de café.
Un solo instante fugaz
Con camiseta a rayas negras
Y un balón cualquiera,
Mientras cantábamos
Kaswisky.
¿Por qué se distanciaba el
alma
De esas palabras, de esas
dudas,
Como si no fuera quién fue?
Ese rincón de aventuras
secretas
naufragada en “els
Tarongers”,
el fondo del río lo frecuentaba.
¿Oía el eco de nuestras
mentes?
Yo querría saber escribir
quién ocupó el hueco de las
acampadas,
Del futbolín de tardes
emocionantes,
De las cenas que os
necesitan para existir.
El guión de nuestra vida
repetida
Se repartió entre sus
efímeros personajes.
Ya no somos niños otra vez
Y hay ilusiones mutiladas
Por fracasos. Hoy sabemos
Que nuestra particular y
diaria
Muerte no aprendió lo
suficiente.
Sabemos que ayer ya no nos
acompaña
y quizá no quedaron sueños
ilesos…
Pero ¡reunámonos mañana!...
Mañana será entonces
Cuando volvamos a vernos.
Memento de un imposible
momento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario