domingo, 23 de junio de 2013

DESDE ALGÚN SITIO, SUPONGO



Ese íntimo aliento nocturno
Acecha mis manos vacías
Y libres de tantas culpas.
Yo no sé cómo vino
desde el reino de la nada oculta;
yo no sé cómo lo traje... No hay alivio
En su arena infinita.
La contradicción de la muerte
Va cubriendo mis pies incautos.

Si el tiempo acelera en el viento,
Apenas mueve las olas.
Me encuentro solo. Buceo
En el silencio más absurdo
Del pensamiento. Parece
Que la sombra del mar se desplome
Como una losa en el alma…
¡Parece todo tan insignificante y perenne...!

Cualquier palabra -imaginada
en un sonámbulo reducto
De vida que vivió una vez-
frustra el escenario del paisaje.
La soledad y lo eterno
corren juntos bajo las aguas.
Somos nombres combustibles

mientras ese íntimo aliento nocturno
malgasta las horas sobrantes
repitiendo que sentir es saber,
que sentir es... Yo sabía
un paréntesis de conceptos
efímeros que ya no sé.
¡Todo parece ahora tan falaz...!

Mi persona ya no se estremece
Suficiente. Querría recuperar
las vendas que he ido perdiendo,
volver a creer algunas mentiras...
Aún creo que creo
en esa bruja noche que palpita
Debajo de mis movimientos.
Busco lágrimas secas, perdidas
Cuando no era. De hecho, 
yo nunca quise ser.

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