Reía.
Apartamos
nubes de periódicos
Que
envolvían nuestra alma.
Varias
cervezas frías
Borraban
el rastro de la semana.
Reíamos.
El eco nos traía sirenas
De
sueños frustrados, cheques en jirones.
No
devolvía nuestra carcajada
pero
reíamos más fuerte que nunca
en
el silencio previsto para lunes.
Reían
conmigo todos los alfiles del mundo:
sus
rostros de huchas llenas
emigrando
por una diagonal.
Reíamos como si respiráramos:
tronchamos los pulmones...
Buscábamos
un mañana posible
Y
el eco sólo traía sirenas
De
sueños frustrados, jóvenes en jirones.
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