jueves, 6 de junio de 2013

RELATOS de Beckett (Fábula - Tusquets) parte II.

Me resulta imposible definir qué es el Ser. Solemos hablar y escribir sobre el No Ser pero, ¿de qué se ocupa el Ser, cómo interfiere en cada una de nuestras vidas burguesas? Lo ignoro: ni siquiera puedo rastrearlo dentro de mí. Si deja huellas, quedarán en el eco del pensamiento, en el imaginario Lacaniano. Sospecho que, a pesar de toda su desidia, (el Ser) se ocupa un poco del No Ser: lo analiza por aburrimiento, cuestiona sus elecciones en el subconsciente. Por mucho que se empeñe (o precisamente por su falta de tenacidad), no desnudará los estratos de mentiras del No Ser (por suerte para nuestra supervivencia en esta tierra). Si lo obligáramos (la mitad de lo que hacía Beckett), estoy seguro de que llegaríamos a cuestionarnos todas las verdades que asumimos como ciertas.

En relación a esta afirmación se plantean las siguientes preguntas: ¿qué es la honestidad?, ¿se puede ser honesto en sentido estricto? Por supuesto que no, aunque creo que es necesario creerse honesto o actuar con honestidad respecto a alguna/s mentira/s. Cuanto más profundo se encuentre el estrato de esa/s mentira/s, más verdad parecerá/n y menos frustración y desengaño nos causará/n. Quizá, a aquellos a quienes el traje se nos ha quedado corto, nos conviene reconocer pronto este hábitat del No Ser. La mayoría ni se planteará qué es la honestidad más allá de su significado. Yo sí que necesito esa respuesta (aunque sea parcial como todas, o manantial de muchas otras preguntas). Confieso que necesito dar este paso e imagino la Honestidad como una afinidad, una confianza exagerada en la existencia de uno de esos estratos no concéntricos ni homogéneos, sino cruzados y superpuestos (o enterrados) de manera que cada capa no discurre en paralelo sino que conecta con otras mentiras más profundas o más superficiales.

Sé que quedan muchas dudas, todas, más de las que tenía antes. ¿Qué subyace debajo de todos estos montones de mentiras? No lo sé, aunque supongo que nunca alcanzaré la respuesta con mi pensamiento.
Y ¿qué es el Ser? Lo imagino como un niño sin rostro, provisto de una única forma (si tuviera forma). Irónicamente, parece un intruso culpable del pensamiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario