Dejaba la calle una sospecha de angustia
con pasos sonámbulos y caídas forzadas
al buscarte. No te conocía pero creía
que te necesitaba.
En un rincón la piel se estremeció de lluvia
Y corrió a esconderse bajo los huesos
Al hallarte. Fue mirarte a los ojos
Y contemplar mi alma.
El miedo es un discurso poderoso
Que emplea pocas palabras.
Tú seguiste caminando, yo decidí dormirme
Mientras el viento golpeaba mi cara.
Mi persona esquivó
La vida que se le escapaba
Mientras pensaba el corazón,
¡pensaba!... en alguna esperanza.
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