jueves, 21 de marzo de 2019

A pesar de todo esto, escribo.

Es precisamente ahora, que he logrado lo que cualquiera consideraría una envidiable "posición social", justo en este momento en el que el consenso dictamina que debería ser feliz, cuando me he dado cuenta de que no encajo en este molde fabricado o previsto. Pero... ¿quién soy yo para cuestionar semejante programación? Si significásemos algo nos castigarían o probablemente yo nunca hubiese existido. ¿O acaso no me parece suficiente castigo la conciencia perpetua de que mi memoria será engullida por la nada? ¿es producto de un estudiado plan que mis tenues huellas sean procesadas hasta el olvido o una consecuencia defectuosa de la casualidad? ¿Todo el sufrimiento sucede sin ningún motivo? ¿nuestra individualidad es sólo una ilusión?
Sea lo que sea, ¿dónde perdí mi capacidad de adaptación? ¿la tuve en algún instante?... Envidio la indiferencia o miopía de mis vecinos que les permite seguir adelante como si hubiese una meta en alguna parte.
Y a pesar de todo esto, escribo.

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