sábado, 14 de mayo de 2011

LOS POLÍTICOS Y LAS MAGNITUD DE LAS CATÁSTROFES

Quería hablar de literatura (porque este blog lo he creado para inventarme mi propia literatura) pero, la muerte de Bin Laden primero y el terremoto de Lorca ahora, me han exigido algunas palabras incómodas.
Uno de los “leitmotivs” que asalta mi atención normalmente despistada es la imagen de varios políticos importantes paseándose por las secuelas de la localidad murciana. Hay gente desconsolada que va a lo suyo, como si no estuvieran. Son los que intentan entrevistar. Otros, menos afectados por el azar, curiosean la visita. Supongo que debe tranquilizarles la presencia de autoridades. Poco o nada pueden hacer por lo sucedido, pues la naturaleza no entiende de justicias ni de méritos, pero al menos si están ahí es porque los sismólogos (esos científicos desconocidos) habrán garantizado que ya no corren peligro.
Además, que les preocupe tu propia desgracia (a los que reparten la pasta) puede traducirse en ayudas económicas a largo plazo (ya lo han anunciado: no estoy descubriendo América). Y digo puede por mi propia ignorancia, porque no sé si influirá algo que estén en plena campaña y  estemos sumidos en una crisis profunda. Espero que no.
Sucede algo similar con las guerras que no importan a nadie (salvo a vendedores de armas) y las que acaparan los focos de los medios (donde las ONG’s y la ONU toman posiciones). A mí me parecen guerras distintas: las primeras casi no existen (como las catástrofes sin políticos); las segundas provocan manifestaciones a favor de los Derechos Humanos, cambios de gobierno y juicios postreros a tiránicos gobernantes.
Así que espero, por el bien de Lorca, que se arreglen los males que tienen remedio (económico) y puedan pensar en literatura en vez de terremotos lo más pronto posible.

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