lunes, 29 de octubre de 2012

Novelas como pasillos



Imaginemos una novela como un pasillo que traslada el encuentro de unos personajes hacia el desenlace. Si ese pasillo posee un único foco de luz para iluminarlo todo, deberá ser necesariamente intenso, tan intenso que cegará a los personajes y proyectará sus sombras reducidas bajo la misma perspectiva. Si por el contrario existe un coro de focos perfectamente distribuidos, la luz podrá ser tenue o fragmentada y los personajes dibujarán un interesante abanico de sombras capaz de erigirse sobre la trama. 

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