viernes, 2 de noviembre de 2012

LA DESPROTECCIÓN



Ayer fue un día triste para mí, de los que no te apetece hacer nada salvo releer viejos poemas al amparo de una música excelsa.
La música era "Un ballo in maschera" de Verdi y este uno de los poemas. Lo escribí en 1996, dos años después de la muerte de mi padre.
Este es tu homenaje, papá.


 



Desperté en una fotografía
Sujeto por tus fuertes manos.
Creía que sujetabas el tiempo
Con el sueño entre mis labios.
Los árboles que podamos
agradecían tus cuidados.
El viejo patio que tú construiste
Fumaba contigo un cigarro.
¡Hasta el ciclomotor que me regalaste
estaba diciéndote tanto!...

Yo, en cambio, permanecía callado,
Amarrado a tus fuertes manos
que no cesaban de apretar tornillos,
y edificarme tejas de proyectos,
y señalarme infancias responsables
con el aceite de sus uñas
pero hablar contigo no.
Era como un verano apretado
Entre las huellas de tu trabajo,
Imaginaba, eso sí, un mundo seguro
Gracias a ti, junto a tu lado,
Dando por sentado, pero lo otro no.

Cotilleaban las pérgolas nocturnas
Las fogatas incandescentes y las verduras.
La brisa de las estrellas acaloradas
Y el maíz crujiente de las veladas braseadas
reflejaban migajas de tu estampa
pero yo no…

El tiempo debe sujetar las almas traviesas
Que quieren partir en busca de recuerdos.
¡Tu muerte me ha robado tantos!
Es la terrible venganza que gasta
a los que se creen invulnerables:
cambia escenas de momentos
por huecos de palabras extrañas.
Debemos ser olvido involuntario,
Debo haber sido olvido culpable
Por ser feliz contigo y con casi nada
Porque sino yo…

Esta elegía, estos miserables versos,
Ese mensaje que no te dije,
Esa impotencia de hablar sobre cosas
Cotidianas que la muerte frustró,
Aquel no se qué, aquello soy.

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